miércoles, 10 de marzo de 2010

Trastornos de la alimentación

Los Minerales

Son sustancias inorgánicas que sirven para que el organismo puede llevar a cabo sus funciones. Los esenciales para la vida son calcio, fósforo, sodio, cloro, potasio, magnesio, hierro, yodo, zinc y oxígeno.

Sodio y cloro: Se ingieren en la sal y sirven para mantener el equilibrio de los líquidos del organismo; sin embargo deben ser consumidos con moderación.

Hierro: Interviene en la respiración celular además es el elemento básico de la hemoglobina. Su deficiencia provoca anemia, retardo en el crecimiento prematurez y aumenta la susceptibilidad a las infecciones. Se almacena en el hígado y en menor proporción en el tejido linfático. Abunda en el hígado, la carne de res, la yema de huevo, las leguminosas y las oleaginosas, como la pepita de calabaza.


Yodo: Necesario para el buen funcionamiento de la glándula tiroidea. Su deficiencia produce el boceo. Se ingiere con la sal yodatada y los productos del mar.

Calcio y fósforo: Indispensables para el desarrollo de los huesos y dientes y el funcionamiento correcto de los sistemas nervioso y muscular. El calcio además sirve para la coagulación de la sangre. Abunda en la leche, las tortillas de maíz, los charales, el queso, los vegetales de hojas verdes y las sardinas.

Cobre: Interviene en la síntesis de hemoglobina y la absorción del hierro; se almacena en el hígado y en el bazo, abunda en los huevos, en el hígado, el trigo, los frijoles, el espárrago, la espinaca y el pescado.


Potasio: Ayuda en el transporte de nutrimentos además forma parte de las proteínas. Se encuentra en las leguminas, frutas, verduras, carnes y cereales.

Cobalto: Interviene en el crecimiento del niño en el apetito, en la conservación de la normalidad de la piel y el formación de elementos figurados de la sangre. Lo podemos encontrar en el hígado y los mariscos.


Magnesio: Ayuda a síntesis proteica y la transmisión neuromuscular; es abundante en pescados, mariscos, habas, frijoles, maíz y avena.

Oxígeno: Interviene como receptor de electrones para generar ATP.

Las vitaminas

No producen energía ni forman tejidos pero ayudan a las enzimas a controlar las reacciones químicas necesarias para la utilización adecuada de los nutrimentos.
Se clasifican en:

Hidrosolubles: Se disuelven en el agua y son el complejo B y la vitamina C.
Liposolubles: Se disuelven en grasa y son la A, D, E y K.

La vitamina A abunda en zanahorias, jitomates, remolachas, duraznos, camotes, chabacanos, leche, mantequilla, hígado, yema de huevo y verduras de hoja.
Su carencia provoca alteraciones en la piel y mucosas; ceguera nocturna y xeloftalmia, alteración de la córnea que dificulta la visión.


La vitamina B1, también llamada tiamina, es una coenzima necesaria en el metabolismo de los carbohidratos. Su carencia afecta el sistema nervioso, el tracto gastrointestinal y el sistema circulatorio produciendo una enfermedad llamada beriberi. Se encuentra en los cereales sin refinar, el hígado, la leche, el huevo, la levadura de cerveza, el pescado, las nueces, las verduras y leguminosas.


La vitamina B2 o riboflavina, interviene en la respiración celular. Su carencia provoca la descamación de los labios y las comisuras además de alteraciones en la piel. Se encuentra en la leche, el hígado, las verduras de hoja verde, el pescado, los riñones, el huevo y la carne.

La vitamina B5 o niacina interviene en la respiración celular. Su ausencia provoca una enfermedad llamada pelagra, que se manifiesta por alteraciones en la piel y mucosas, el tracto gastrointestinal y en el sistema nervioso. Son fuente de élla el hígado, la leche, el huevo, las leguminosas, las carnes y el maíz nixtamalizado.

Piridoxina es el nombre que recibe también la vitamina B6. Interviene en el metabolismo de los aminoácidos. Su ausencia produce depresión, dermatitis seborreica, irritabilidad y glotis, inflamación de la lengua. Se encuentra en el hígado, el plátano, el aguacate, las oleaginosas, las leguminosas, la leche y derivados, así como en tejidos animales.

La vitamina B12 o cobalamina interviene también en el metabolismo de los aminoácidos. Su deficiencia produce anemia. Es sintetizada por la flora intestinal y se encuentra en el hígado, el riñón y la carne.

El ácido fólico interviene en la síntesis de los ácidos nucleicos y la hemoglobina. Su deficiencia produce anemia y glotis; si es insuficiente en el momento de la fecundación o al principio del embarazo, el producto puede nacer con problemas en la médula espinal, en el encéfalo o en ambos. Es abundante en las verduras de hojas verdes, el hígado y las leguminosas.

La vitamina C es un antioxidante e interviene en la síntesis de la colágena y la absorción del hierro. Su carencia provoca el escorbuto, disminuye la resistencia de los vasos sanguíneos, retrasa la cicatrización y produce debilidad y dolor en los huesos. Abunda en frutas y verduras frescas.


La vitamina D es necesaria para la absorción del calcio y del fósforo. Interviene de manera indirecta en la mineralización de los huesos y dientes, se produce en la piel por la exposición al sol, también se encuentra en escasa cantidad en la yema del huevo y el pescado. Su ausencia en niños provoca raquitismo deformaciones en los huesos de las extremidades inferiores, aumento de volumen en la unión de las costillas con los cartílagos costales, deformaciones del esternón y zonas de la cabeza sin osificar, puede haber también deformaciones en la columna vertebral y retraso en la dentición.
En los adultos su carencia recibe el nombre de osteomalacia y se manifiesta por debilidad, dolores en los huesos y descalcificación.

La vitamina E actúa como antioxidante y favorece la sobrevida de los eritrocitos. Su deficiencia produce anemia hemolítica del recién nacido y, si se consume en exceso, provoca hipertensión arterial, alteraciones en la mineralización del hueso y la coagulación de la sangre.

La vitamina K es necesaria para la formación de protrombina, sustancia imprescindible para la coagulación de la sangre. Se sintetiza en el intestino por medio de la flora bacteriana. Se encuentra en las hojas verdes como espinaca o acelga.

Los lípidos
















Están constituidos por carbono, hidrógeno y oxígeno, en menor cantidad. Un gramo de grasa aporta 9 kilocalorías; al igual que los hidratos de carbono son energéticos e intervienen en el aprovechamiento de las vitaminas A, D, E y K.
Existen grasas saturadas llamadas así porque en sus átomos de carbono están fijados el número máximo de átomos de hidrógeno; el tocino, la manteca, la mantequilla y algunos quesos son fuente de este tipo de lípido. Las grasas no saturadas tienen enlaces dobles entre algunos átomos de carbono y abundan en las grasas vegetales como el aceite de oliva, linaza, cacahuate, almendra, cacao, entre otras.

Las proteínas



Están formadas por carbono, hidrógeno, oxígeno, nitrógeno, azufre y fósforo. Surgen de la unión de aminoácidos, de los cuales hay 9 indispensables (pues no pueden ser sintetizados por el organismo) y son: histirina, leucina, isoleucina, lisina, metionina, fenilalanina, treonina, triptófano y valina. Sin ellos el organismo no puede sintetizar las proteínas en las que intervienen estos aminoácidos y los tejidos sufren alteraciones. Son necesarias para formar tejidos y reemplazar las células que se van gastando. Un gramo de proteína proporciona 4 kilocalorías. Las proteínas animales abundan en la carne, el pescado, los huevos, la leche y sus derivados; las proteínas vegetales se encuentran en las leguminosas y los cereales.

Los carbohidratos



También llamados hidratos de carbono; están constituidos por carbono, hidrógeno y oxígeno. Son de tres tipos: monosacáridos, disacáridos y polisacáridos. En el tracto digestivo se desdoblan hasta dar lugar a la glucosa.
Son la fuente principal de energía y calor necesarios para el desarrollo de las actividades corporales. Si se ingieren en exceso se almacenan en forma de glucógeno en los músculos o en el hígado. Si los depósitos están llenos se transforman en lípidos que se acumulan en el tejido adiposo. Cuando el nivel de glucosa en la sangre baja, el glucógeno del hígado se transforma en glucosa.
Un gramo de carbohidrato proporciona 4 kilocalorías. Abundan en las pastas, la tortilla, el pan, las leguminosas, los cereales, los dulces y las frutas.

Nutrición